Previene la presencia de insectos, evita la oxidación, acumulación de humedad, moho y hongos, lo que extiende la vida útil de todas las estructuras.
Las fibras de celulosa son tratadas químicamente para agregar resistencia al fuego, lo que lo hace un producto clase A (ASTM E84).
Contribuye considerablemente en la reducción de los costos elevados de energía a través de un método sencillo, económico y no perjudicial para el entorno compatible con construcciones LEED.